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El hallazgo del pasado
Alfonso el Sabio y la Estoria de España

Vitrina Madrid

Fuentes y composición: una enciclopedia histórica


La Estoria de España supuso el mayor esfuerzo de nuestras letras medievales por «inventar» (en el sentido etimológico de ‘descubrir’, ‘hallar’) y transmitir el relato del pasado hispánico. Ello implicó una enorme tarea de acumulación, selección y armonización de datos cuya vigencia histórica y literaria alcanzó hasta bien entrada la Edad Moderna.

Entre las muchas fuentes de la obra que han podido ser identificadas, sobresale la Historia de rebus Hispaniae (Historia de los hechos de España, 1246) del arzobispo de Toledo Rodrigo Jiménez de Rada, llamado «el Toledano» (c. 1170-1247), que constituye su fuente estructural básica. Le sigue de inmediato el Chronicon mundi (c. 1238) de Lucas de Tuy, conocido como «el Tudense» († 1249), que sirvió para completar la obra del Toledano allí donde esta resultaba insuficiente. Sobre este cañamazo se fue bordando el texto de la Estoria por incorporación de materiales de muy distinto origen: desde fuentes clásicas históricas y literarias (como la Farsalia de Lucano y las Heroidas de Ovidio), hasta autores tardoantiguos y medievales (Orosio, san Isidoro, Sigeberto de Gembloux o Vicente de Beauvais, entre otros), pasando por textos peninsulares en lengua romance (como el Poema de Fernán González o el Liber regum). En este sentido, la gran aportación de la Estoria de España fue la incorporación de extensos pasajes procedentes de los cantares de gesta, es decir, de las narraciones orales de tema épico «histórico» cantadas por los juglares (entre otros, los de Bernardo del Carpio, Los infantes de Lara, La muerte del infante García, Las particiones del rey don Fernando o Mio Cid). Gracias a estas refundiciones en prosa se han salvado del olvido varias narraciones épicas, cuyo contenido, de otro modo, se habría perdido para siempre.

Por otra parte, hoy sabemos que las dos obras históricas alfonsíes (la Estoria de España y la General estoria) comenzaron a redactarse al mismo tiempo. En efecto, como curioso ejemplo de la labor de rebusca que los colaboradores del rey tuvieron que emprender entre los fondos bibliográficos de la España de la época, se ha conservado la noticia documental del acuse de recibo regio al cabildo de la colegiata de Albelda y al monasterio de Santa María de Nájera de un ejemplar de la Farsalia de Lucano y otro de las Heroidas de Ovidio, para su uso paralelo en la Estoria de España y la General estoria. Este documento, datado a principios de 1270, nos sirve para fechar el arranque del llamado «taller historiográfico alfonsí».

Manuscritos

Rodrigo Jiménez de Rada, Historia de rebus Hispaniae

S. XV. 508 fols. en pergamino. 290 x 210 mm. Copiado a línea tirada y a dos columnas. Letra gótica libraria con iniciales en rojo y azul; epígrafes en rojo. Este testimonio de la Historia de rebus Hispaniae es copia directa de un códice de la Biblioteca Histórica Marqués de Valdecilla (Madrid) que muy probablemente fuera mandado copiar con destino al taller historiográfico alfonsí.

Mss/19195



Lucas de Tuy, Chronicon mundi

S. XIII. 192 fols. en pergamino. 270 x 180 mm. Copiado a dos columnas. Letra gótica libraria con iniciales en rojo y verde de ornamentación caligráfica. Procede de la biblioteca del duque de Osuna. Este códice transmite el testimonio del Chronicon mundi más próximo al conocido por los historiadores alfonsíes.

Mss/10442



Libro de las generaciones

S. XIV. 50 fols. en pergamino. 192 x 135 mm. Copiado a dos columnas. Letra gótica libraria con iniciales en rojo y azul de ornamentación caligráfica; epígrafes en rojo. Procede de la Biblioteca Real. Se trata de una versión del Liber regum (c. 1200), la más antigua historia general de España escrita en lengua romance (en dialecto navarro-aragonés). Esta refundición fue compuesta en Navarra entre 1256 y 1270. Otra versión castellana del Liber regum (el llamado Liber regum toletanus) fue utilizada como fuente para la Estoria de España.

Mss/1614



Alfonso X, General estoria (1ª parte)

S. XIII (c. 1270). 342 fols. en pergamino. 410 x 292 mm. Copiado a dos columnas. Letra gótica libraria con ornamentación característica del taller alfonsí: títulos, iniciales, calderones, epígrafes y rúbricas en rojo y azul. Perteneció a la biblioteca de Juan Lucas Cortés. Es un manuscrito del scriptorium regio. Se conserva incompleto, por pérdida del último cuaderno (probablemente de ocho folios, como el resto del códice). Contra la costumbre del taller alfonsí, no presenta miniaturas.

Mss/816


Códices y versiones: una selva de tinta

Los eruditos e historiadores que desde temprano se acercaron a los manuscritos de la Estoria de España encontraron una enorme diversidad entre unos testimonios y otros, lo que llevaría a Ramón Menéndez Pidal a comparar esa maraña textual con la selva selvaggia «áspera y fuerte» de la que habla Dante en los primeros versos de su Infierno. En la actualidad se conservan cerca de cuarenta manuscritos que transmiten secciones más o menos amplias de la Estoria. Si a ello le sumamos los testimonios de las obras que la utilizaron como fuente directa, la cifra ronda los cien. Estos testimonios corren de los siglos XIII al XVIII, lo que nos habla de una transmisión viva en forma manuscrita que atraviesa quinientos años de actividad.

De entre todos estos códices, destacan (por su factura y contenido) los manuscritos Y-I-2 y X-I-4 de la Biblioteca del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial (conocidos como E1 y E2), cuyo prestigio hizo que continuaran copiándose hasta bien entrada la época moderna. El primero (E1) es un códice procedente del scriptorium del Rey Sabio, de factura muy homogénea, copiado a dos columnas en hermosa letra gótica, y cuyo ambicioso programa iconográfico quedó inacabado. El segundo (E2) es un códice facticio compuesto en tiempos de Alfonso XI (entre 1321 y 1344) en el que confluyeron materiales de muy distinto origen: desde los dos últimos cuadernos de E1 hasta el manuscrito de época de Sancho IV que contiene la Versión amplificada de la Estoria, pasando por empalmes y adiciones contemporáneos a su confección.

En cualquier caso, la Estoria de España no puede reducirse a un único texto. En efecto, la crítica ha podido diferenciar hasta tres versiones distintas de la obra, que, aunque derivadas todas ellas de los materiales preparados por el taller historiográfico alfonsí, fueron compuestas en distintas épocas y responden incluso a motivaciones ideológicas diferentes. Se conoce como Versión primitiva a la primera redacción, elaborada entre los años 1270 y 1274. Es seguro que quedó inconclusa, aunque no hay total acuerdo en torno al punto de la Estoria que alcanzó una forma definitiva. La segunda redacción se denomina Versión crítica, y fue ejecutada en los dos últimos años del reinado de Alfonso X (1282-1284), durante el periodo de guerra civil que mantuvo al rey confinado en Sevilla. Una tercera versión, llamada Amplificada o sanchina, fue compuesta hacia 1289 (ya en tiempos de Sancho IV), sobre un testimonio de la Versión primitiva al que se añadieron glosas y amplificaciones retóricas. Se distingue de las versiones alfonsíes en el hecho de no compartir el neogoticismo de la monarquía castellano-leonesa y en enaltecer a nobles y prelados en detrimento del rey.

Por lo demás, es frecuente que los manuscritos de la Estoria combinen diversas versiones y ramas del texto, lo que ha contribuido a convertir su transmisión en una de las más intrincadas de nuestra literatura medieval.

Manuscritos

Alfonso X, Estoria de España

S. XIV (1ª mitad). 148 fols. en pergamino. 370 x 270 mm. Copiado a dos columnas. Letra gótica libraria con epígrafes, calderones y marco de los reclamos en rojo, e iniciales en rojo y morado con rasgos caligráficos y salidas marginales. Es copia todavía medieval del manuscrito escurialense del scriptorium regio E1 en su estado original (antes de serle desgajado su último cuaderno para componer el códice facticio E2).

Mss/12837
No disponible aún en la Biblioteca Digital Hispánica.



Alfonso X, Estoria de España

S. XVI (1ª mitad). 601 fols. en papel. 310 x 215 mm. Copiado a línea tirada. Letra gótica cursiva procesal. Perteneció a Jerónimo Zurita, entre otros. Es copia tardía de E2, y muestra el prestigio de este códice escurialense en época postmedieval. Contiene un gran dibujo a plana del rey don Pelayo realizado a pluma y coloreado al agua, envuelto en una orla a tinta en un bifolio añadido al comienzo del manuscrito.

Mss/1487



Alfonso X, Estoria de España

S. XVIII. 628 fols. en papel. 366 x 260 mm. Copiado a línea tirada. Letra cursiva. Es copia muy moderna del ms. 12837, y por tanto deriva indirectamente del códice E1 en su estado original. Ilustra el sostenido interés por la historia alfonsí (y en particular por sus testimonios más antiguos) a lo largo de los siglos.

Mss/1865



Alfonso X, Estoria de España

S. XIV-XV. 313 fols. en papel. 296 x 227 mm. Copiado a dos columnas. Letra gótica cursiva. Epígrafes y calderones en rojo, y espacio reservado para las inciales. Termina trunco. Este códice transmite un testimonio de la Versión primitiva (fols. 2-284r) que empalma con otro de la Versión crítica (fols. 284v-313v), y por tanto atestigua la transmisión conjunta de versiones en un mismo códice.

Mss/1298


Crónicas y ediciones: la posteridad del texto

La Estoria de España de Alfonso X pronto se diversificó en una serie de refundiciones que conllevaron la aparición y desarrollo de un subgénero literario, el de las crónicas generales, cuya composición supuso a menudo una inversión radical de los postulados historiográficos alfonsíes, por ofrecer una visión de la historia favorable al estamento nobiliario y hostil a la monarquía, y ocasionalmente también por presentar una marcada novelización del pasado. Ejemplos respectivos de ello son la Crónica de Castilla (compuesta entre 1295 y 1312) y la Crónica carolingia (datable hacia 1388-1390).

Especialmente fecunda resultó la recepción de la Estoria en el occidente peninsular, como demuestran tanto la traducción gallega de la Versión amplificada y de la Crónica de Castilla en la primera mitad del siglo XIV, como la composición de la Crónica de 1344 (por iniciativa del conde don Pedro de Barcelos, hijo natural del rey Dinis de Portugal) y de la Crónica de 1404, ambas de redacción originalmente portuguesa pero con descendencia castellana.

Además de otros textos derivados de los materiales preparados por los talleres alfonsíes (como la Crónica general vulgata, la Crónica ocampiana o la Estoria del fecho de los godos), existe asimismo noticia de alguna refundición hoy perdida, como la Crónica manuelina, que fue el texto utilizado por don Juan Manuel para la composición de su Crónica abreviada entre 1320 y 1325.

Por otra parte, la enmarañada tradición textual de la Estoria dificultó durante siglos su difusión impresa. En 1541 Florián de Ocampo (cronista de Carlos V) publicó Las cuatro partes enteras de la crónica de España que mandó componer el serenísimo rey don Alonso llamado el Sabio, texto que pasó por ser durante largo tiempo la obra histórica del Rey Sabio. Sin embargo, se trata en realidad de un texto facticio, resultado de combinar la Crónica general vulgata y la Crónica ocampiana, lo que no impidió que sus contenidos (buena parte de los cuales sí que remontaban al scriptorium regio) sirvieran de inspiración a poetas y dramaturgos de nuestro Siglo de Oro, y ayudaran así a aquilatar la memoria colectiva del pasado hispánico.

Tras varios intentos fallidos en los siglos posteriores, solo a comienzos del XX, y gracias al empeño individual de Ramón Menéndez Pidal, vio la luz la primera edición crítica de la Estoria de España, cuyo editor publicó en dos volúmenes bajo el título de Primera Crónica General que mandó componer Alfonso el Sabio y se continúa bajo Sancho IV en 1289 (Madrid, 1906). A pesar de lo creído por Menéndez Pidal, hoy sabemos que el texto aquí editado (correspondiente a los códices escurialenses E1 + E2) es en realidad una combinación facticia de la Versión primitiva (hasta la época del rey Pelayo) más la Versión amplificada, con el añadido final de la Crónica particular de san Fernando.

Manuscritos e impresos

Alfonso X, Estoria de España

1446. 496 fols. en papel. 295 x 215 mm. Copiado a dos columnas. Letra gótica redonda con epígrafes y calderones en rojo, y espacio reservado para las iniciales. Procede de la biblioteca de Felipe V. Este manuscrito contiene un testimonio de la Versión amplificada (fols. 25-145) seguido de una copia de la Crónica de Castilla (fols. 145v-496), y por tanto revela la convivencia de «versiones» y «crónicas» en un mismo volumen.

Mss/1347



Alfonso X, Estoria de España

S. XV. 207 fols. en papel. 250 x 165 mm. Copiado a dos columnas. Letra gótica redonda con iniciales en rojo (algunas con rasgos caligráficos o dibujos), al igual que calderones y epígrafes. Este testimonio contiene la Versión amplificada (fols. 101-207v), precedida por una copia de la Crónica carolingia (fols. 1-101), lo que pone de manifiesto la progresiva tendencia novelizadora a que se vio sometida la historiografía en época postalfonsí.

Mss/7583



Crónica xeral galega

S. XIV (1ª mitad). 265 fols. en pergamino. 295 x 215 mm. Copiado a dos columnas casi en su totalidad. En casi todo el volumen, letra gótica libraria con epígrafes e iniciales en rojo y azul. Procede de la biblioteca del condestable Juan Fernández de Velasco. Códice facticio que resultó de unir dos manuscritos antes independientes. Este ejemplar revela la temprana labor traductora, en el occidente peninsular, tanto de la Estoria como de su descendencia cronística y sus ampliaciones, con las respectivas traducciones gallego-portuguesas de la Versión amplificada (fols. 1-88v), la Crónica de Castilla (fols. 91-229) y la Crónica particular de san Fernando (fols. 230-265v).

Mss/8817



Crónica general vulgata

S. XV. 292 fols. en papel. 275 x 195 mm. Copiado a línea tirada. Letra gótica cursiva con epígrafes en tinta negra. Perteneció a la biblioteca del duque de Osuna. Este ejemplar ilustra la transmisión manuscrita de la Crónica general vulgata, una de las dos refundiciones anónimas de la Estoria de España que, gracias a la edición que de ellas hizo Ocampo en 1541, fueron consideradas durante siglos la verdadera obra del Rey Sabio.

Mss/10216
No disponible aún en la Biblioteca Digital Hispánica.



Florián de Ocampo, Las cuatro partes enteras de la crónica de España que mandó componer el serenísimo rey don Alonso llamado el Sabio, Zamora: Agustín de Paz y Juan Picardo impresores; a costa de Juan de Spinosa, 1541.

A pesar de que no pueda considerarse propiamente una edición de la Estoria de España en ninguna de sus versiones, en ella se transmitió buena parte de los contenidos que habían sido elaborados en el taller alfonsí.

R/12602
El ejemplar del enlace no es el de la Biblioteca Nacional.



Ramón Menéndez Pidal (ed.), Primera Crónica General que mandó componer Alfonso el Sabio y se continúa bajo Sancho IV en 1289, 2 vol., Madrid: Bailly Baillière, 1906.

La edición fue reimpresa en 1955 (con varios estudios y materiales complementarios añadidos) y en 1977.

DL/1333207
El ejemplar del enlace no es el de la Biblioteca Nacional.